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Agosto 2013
Fortalecer la hermandad
¿Qué mundo les dejaremos?
Perfil: Coach Pieter Strik
Entrevista: Diego Pérez
Carmen: En tus zapatos
Trotamundos: Manuela de Agrela
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Plan de acción: ¿Cómo aficionarlo a
los cuentos?
Encuentro: Comunicación no violenta
Trompo
Tiempo nuestro
Mini Tips
Diciembre 2012
Trastornos de alimentación
Entrevista: Así nutren ellos
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Carmen: Nútreme mucho
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Plan de acción: Inteligencia financiera
Vibraciones de sabor
Coaching: María B. Settembri
Estilo: ¡A jugar se ha dicho!
Tiempo nuestro
Mini Tips
Agosto 2012
Entrevista: Así educan ellas
Plan de acción: El Arte de vivir
Aprender juntos nos hace bien
Educación: Colegio Rudolf Steiner
Carmen: ¡Waldorf en Montevideo!
Trotamundos: Mónica Mariño en Italia
Álbum familiar: “El Pelado” López
Tiempo nuestro
Mayo 2012
El precio de la perfección
Entrevista: Sol Rueda
Trotamundos: Ximena Torres
Ideas: Libros de familia
Mom in the city
Árboles familiares
Plan de acción: Hora de deberes
Tiempo nuestro
Álbum familiar: María Gomensoro

Así nutren ellos.

Su amor por la comida los reunió en esta nota en la que recuerdan su infancia y sus primeros pasos entre cocina y cocina. Cuatro personalidades comparten con kiddo algunos de sus secretos para expandir el paladar de los más pequeños al tiempo que nos cuentan cómo vuelcan hoy, desde su lugar, su experiencia como padres.

Hwayun Chang



“Animarlos para que prueben lo nuevo es el paso más importante”

Hwayun Chang nació en Montevideo y es hija de padre chino y madre uruguaya. Comenzó sus estudios gastronómicos en Montevideo y culminó su carrera en Quito, Ecuador, donde también trabajó en cocinas de restaurantes y catering. Luego, en Buenos Aires se especializó en sushi pero no fue hasta
que volvió a Montevideo que comenzó a trabajar como sushiwoman profesional. Hoy dirige un servicio de sushi y catering, resultado de años de vivencia, experiencia y amor hacia la cocina.


¿Cuál era tu comida favorita cuando eras chica?
Mi favorita, los “pancitos chinos”. Un tipo de pan de levadura, relleno de cerdo, vegetales y especias que se cocinan al vapor. Me encantaban, y me encantan, no sólo porque son riquísimos sino porque eran sinónimo de tardes de comunión en la cocina de casa, amasando con mis hermanas y mi madre. Incluso hoy, ver los cestos de bambú humeantes llenos de bollitos, me arranca una sonrisa y un precioso sentimiento de pertenencia.

¿Qué comida no te gustaba y ahora te gusta?
Las huevas, de cualquier tipo, de chica las odiaba, luego más grande aprendí a
disfrutarlas y comerlas con placer.

¿Recordás cuál fue el momento en que tu paladar comenzó
a abrirse a la buena mesa?

Nací en un hogar donde la comida era culto. La cocina no paraba nunca, los aromas volaban por la casa todo el día. Desde desayunos en la cama, tortas para el té o grandes banquetes chinos, mi madre llevaba adelante su cocina con devoción, y cuando salíamos a comer papá (un sibarita sin remedio) ponía las reglas: ¡ni milanesas ni papas fritas! Así apenas tuve el tamaño suficiente para alcanzar la mesada comencé a probar e interesarme. Fue en casa, sin lugar a dudas, donde nació mi avidez por la búsqueda de sabores y sensaciones que desembarcaron en lo que hoy soy: una amante incansable del buen comer.

¿Qué haces para expandir el gusto por la comida de tu hija?
¡No es una tarea fácil! A veces, siendo cocinera, uno deposita mucha expectativa en los gustos de sus hijos. A Carmela (11 años) me gusta involucrarla tanto a la hora de cocinar, como de comprar los ingredientes y saber sobre ellos. Así desarrolla su curiosidad por la cocina, se acerca a lo “nuevo” y todo la ayuda a animarse a probar, que es sin duda el paso más importante.

¿Qué comes a escondidas y sin poder parar, como si fueras
un niño haciendo una travesura?

¡Pan! El más simple de todos los alimentos me seduce como ninguno.


Florencia Cursio

“Me declaro absolutamente en contra del menú infantil en los restaurantes, encuentro desagradable que la peor opción de la carta sea lo que se propone para un niño, es lo anti pro”

Florencia Cursio Es la directora de Doméstico, el restó ubicado en La Pasionaria, al que describe como “un restaurant y una alacena urbana”, que se alinea con el
Slow Food y se encamina a ser un “restaurante Km 0”.
Comenzó su carrera gastronómica haciendo servicios de catering junto a una amiga. Se define como una estudiosa y autodidacta de la cocina, siempre dispuesta a investigar, experimentar e intervenir en el proceso de elaboración
de productos. Es la mamá de Antonia que tiene 3 años.

¿Cuál era tu comida favorita cuando eras chica?
Una receta que hacían en casa y llamábamos “carne al pajarito”. Eran unas fajitas de carne con salsa de tomate, limón y perejil, y la servían con puré de papa. me gustaba hasta el nombre, todo ese plato era perfecto. También pedía buñuelitos de acelga y papas fritas caseras. Cuando iba al campo, las milanesas de cordero bien finitas y las de pencas de acelga, fueron una revelación.

¿Qué comida no te gustaba y ahora te gusta?
Las remolachas, la ricota, y los helados en general. Ahora todo eso cambió!.

¿Recordás el momento en que tu paladar comenzó a abrirse a la buena mesa?
En casa cocinaba mi padre que era un gran cocinero, por eso ya venía medio habituada a comer rico y a intervenir en la cocina de alguna manera.
Lo más importante era que se hacía todo casero, hasta la mayonesa, y era una genialidad. Muy simple todo pero genuino. Igualmente hubo algunos hitos. Viajar es muy enriquecedor porque se conocen sabores nuevos, otros recursos y otras técnicas. La escasez de recursos también abre la cabeza porque te exige mayor creatividad y generalmente se hacen grandes descubrimientos. Recuerdo que hice un click la primera vez que fui al restaurant de mi padrino (Pepe Corvina) y vi como asaba una corvina enorme que había pescado él mismo, le ponía unas salsas
deliciosas obviamente hechas por él.

¿Qué haces para “expandir” el gusto por la comida de tu hija?
La manera en que nos vinculamos con el alimento es algo más amplio que el acto de comer en sí. Los mensajes para un niño llegan en varios niveles. En primer lugar trato de involucrarla en el proceso previo, algo que además disfruta mucho. Se va dando naturalmente, si te ven cocinar quieren participar. Cuando comemos en casa lo hacemos todos juntos y es la misma comida para todos, si le gusta fantástico y si no, come alguna fruta. Trato de no limitarme, no pensar en lo que le pueda o no gustar. Así descubrimos que perfectamente le puede gustar el sushi, los ceviches, o los vegetales crudos. Es natural que los niños exploren, lo hacen continuamente salvo con la comida y los adultos tienen mucho que ver en eso. Me declaro absolutamente en contra del menú infantil en los restaurantes, encuentro desagradable que la peor opción de la carta sea lo que se propone para un niño, es lo anti pro. Apoyo el proyecto de ley que prohíbe dirigir la publicidad a los niños, ojalá salga. Las marcas deberían meterse con gente de su tamaño!

¿Qué comes a escondidas y sin poder parar, como si fueras una niña
haciendo una travesura?

Mmm tengo etapas. Pasé por la mandarina, los chips de banana, ahora estoy en una etapa nutella, pasta que hago casera y vendo en el restaurant.
Opté por no tenerla en casa porque si abro un frasco estoy en problemas.

Sebastián Barcos

“Que prueben todo para que al menos rechacen con fundamento”

Sebastián Barcos creó y dirige junto a su padre Roberto Barcos el restaurante Sacramento y RB Caterings. Es Licenciado en Administración de Empresas pero cuando cursaba el final de la carrera le agarró el gustito a la gastronomía
y el cambio de planes fue ineludible. Estudio en el colegio de cocineros Gato Dumas en Buenos Aires durante los años 2000 y 2002, y desde el año 2006 a la fecha participa en la Conferencia Anual de Catering de Estados Unidos dado que
RB Caterings forma parte del International Catering Asociated (ICA). Está casado y tiene tres hijos de 11, 8 y 4 años.

¿Cuál era tu comida favorita cuando eras chico?
Me encantaba y me sigue gustando la sopa de tomates y fideos de mi abuela. También era muy fanático de las milanesas. Recuerdo que los viernes era día de feria en el Prado, es decir, era día de pescado y puchero, y ese caldo era el que anunciaba las futuras sopas por algunos días.

¿Qué comida no te gustaba y ahora te gusta?
La berenjena era algo a lo que le había tomado mucha idea, la verdad no la podía ni ver. Pero con el tiempo y distintas preparaciones la he ido descubriendo y la como sin problema en distintas versiones. ¡Sin ir más lejos la semana pasada hicimos musaka!

¿Recordas en qué momento tu paladar comenzó a abrirse a la buena mesa?
Cuando empecé a trabajar en serio con mi padre en el servicio de catering sentí la necesidad de ampliar mis conocimientos en general. Ahí decidí estudiar cocina. Estuve dos años viajando a Buenos Aires todas las semanas. Hice muy buena amistad con el Gato Dumas y con su mano derecha Duilio Gorgal. Con ellos aprendí mucho que hay que experimentar y abrirse a nuevas experiencias. Hicimos un ciclo de cocina en Montevideo en el que se intentó colaborar con agarrarle el gustito a todo esto. Ahora no paro de ir a cuanto curso, feria y congresos de gastronomía puedo.

¿Qué haces para “expandir” el gusto por la comida de tus hijos?
Trato de que explicarles que hay que darle una oportunidad a las cosas y que prueben todo. Al menos que rechacen con fundamentos. También trato de variarles las propuestas lo más que puedo para que no se acostumbren a los mismos sabores siempre.

¿Qué comes a escondidas y sin poder parar, como si fueras un niño
haciendo una travesura?

¡Me gusta el refuerzo de salame y queso! Y la milanesa trufada de Sacramento.

Tessie Raffo

“¡Hay que animarse a salir de las milanesas con papas fritas!”

Tessie Raffo es argentina y chef formada en BUE Trainers. Cocinó en varias cocinas del país vecino y de Estados Unidos donde pasó hoteles y restaurantes, tuvo su propio emprendimiento de catering y proyectos como consultora gastronómica para empresas de alimentos. Instalada en Uruguay hace poco tiempo, da clases de Pastelería en la Escuela del Plata y asesora a empresas de alimentos y restaurantes.

¿Cuál era tu comida favorita cuando eras chica?
Mi comida favorita era el arroz con pollo que hacia mi abuela paterna. Ella era portuguesa y tenia una excelente mano para la cocina, además de ese condimento especial que es el cariño que solo las abuelas saben poner en la comida! Otros platos que me fascinaban eran sus alcauciles al infierno, y su empanada gallega.

¿Qué comida no te gustaba y ahora te gusta?
En casa nos acostumbraron a comer de todo, somos muchos hermanos, con lo cual no había tiempo para platillos especiales. Una dieta equilibrada, con mucha carne, poco pescado (vivíamos en un pueblo en el interior de Argentina, por lo cual no llegaba fresco y era difícil conseguirlo) y muchas verduras y frutas de estación. Algo que particularmente no me gustaba era el sabor de las almendras, especialmente la pasta de almendras... ¡Hoy es mi debilidad! Muero por los amarettis y los biscottis de almendras.

¿Recordas en que momento tu paladar comenzó a abrirse a la buena mesa?
En mi familia siempre tuvimos una buena mesa, en el sentido de lo que se come, y también en cómo era servido y presentado. Mi abuela materna italiana, y mi abuela paterna nos agasajaban con lindísimos almuerzos en su casa. No solo por lo rico de la comida, sino con una mesa que congregaba a sentarnos y extender la sobremesa del domingo hasta bien tarde. Mi madre es también una gran cocinera, y mis tías también. Siempre tuvimos una gran cultura gastronómica, y el don de buenos anfitriones. Por esto creo que no hay un momento particular, sino que es algo que me acompañó desde siempre. El hecho de seguir una carrera profesional en gastronomía me ayudo a perfeccionar técnicas y ampliar conocimientos, pero muchas de esas cosas las traigo de mi “casa”.

¿Qué haces para “expandir” el gusto por la comida de tus hijos?
Para mi cocinar es un placer, no me da trabajo, disfruto de ir a la feria y comprar los productos de estación, me encanta que mis hijos coman espárragos cuando estamos en la época de espárragos, o alcauciles, lo mismo con las frutas. Que identifiquen las estaciones del año con determinados platos, así fue mi infancia... Hoy es más difícil porque el mundo está globalizado y uno dispone de frutillas todo el año, por ejemplo. Con respecto a expandir sus gustos, en mi opinión es un proceso que va de a poco... Creo que lo fundamental es que coman variedad de frutas y verduras, para que gusten nada mejor que dárselas cuando están en su mejor momento y sin mucha preparación: cuando son más pequeños muchos purés, luego ir incorporando recetas más sofisticadas, con condimentos y salsas. Hay que ir animándose a salir de las milanesas con papas fritas! Mis tres hijos (Simon 11, Salvador 7 y Felicitas de 5) mueren por el salteado de pollo tipo oriental, las fajitas mexicanas, los fideos con pesto y el sushi!

¿Qué comes a escondidas y sin poder parar, como si fuera una
niña haciendo una travesura?

¡Soy muy dulcera! Me encantan los dulces. De chicas con mis hermanas moríamos por la leche condensada, mi madre siempre tenía alguna lata para preparar su famoso lemon pie. Robábamos una lata de la alacena, les hacíamos dos agujeritos a la lata y nos escondíamos para tomar la leche condensada entre todas. ¡Terminábamos súper empalagadas pero felices!! ¡Después había que dar la cara cuando mamá de daba cuenta! Hoy haría lo mismo, pero trato de cuidarme...

Por Adriana Trinidad
Fotos: Daniel Maidana

 
NOTA: Todas la fotos tienen derechos reservados de autor.
 
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