Concepto kiddo I Contacto I Publicidad
 
 
 
 
 
 
Agosto 2013
Fortalecer la hermandad
¿Qué mundo les dejaremos?
Perfil: Coach Pieter Strik
Entrevista: Diego Pérez
Carmen: En tus zapatos
Trotamundos: Manuela de Agrela
Álbum familiar: Tessa García
Plan de acción: ¿Cómo aficionarlo a
los cuentos?
Encuentro: Comunicación no violenta
Trompo
Tiempo nuestro
Mini Tips
Diciembre 2012
Trastornos de alimentación
Entrevista: Así nutren ellos
Que las mesas también celebren
Entrevista: Carlos González
Carmen: Nútreme mucho
Trotamundos: Florencia Delbene
Álbum familiar: Patricia Wolf
Plan de acción: Inteligencia financiera
Vibraciones de sabor
Coaching: María B. Settembri
Estilo: ¡A jugar se ha dicho!
Tiempo nuestro
Mini Tips
Agosto 2012
Entrevista: Así educan ellas
Plan de acción: El Arte de vivir
Aprender juntos nos hace bien
Educación: Colegio Rudolf Steiner
Carmen: ¡Waldorf en Montevideo!
Trotamundos: Mónica Mariño en Italia
Álbum familiar: “El Pelado” López
Tiempo nuestro
Mayo 2012
El precio de la perfección
Entrevista: Sol Rueda
Trotamundos: Ximena Torres
Ideas: Libros de familia
Mom in the city
Árboles familiares
Plan de acción: Hora de deberes
Tiempo nuestro
Álbum familiar: María Gomensoro

Un maestro de la cocina

Educador preescolar y cocinero recibido, dirige desde hace cinco años Petit Gourmet, un espacio donde chicos de diferentes edades experimentan con masas, ollas y sartenes. Lleva la mitad de su vida trabajando con niños pero su proyecto más inmediato está focalizado en un público adulto; tiene que ver con transformar la página de facebook Rock&food en un programa televisivo que fusione música y comida, un maridaje que aspira a crear y mejorar estados de ánimo.

Lola, una preciosa pelirroja de 3 años,pone una silla para alcanzar la mesada y pela zanahorias. Suena el teléfono,su padre atiende y mientras habla la ve abrir el cajón, sacar un cuchillo de metal sin punta y cortarlas en rodajas. Mira a su hermana Juana, un año menor, y le comenta sin dejar de realizar su tarea:
“¿Querés que te muestre cómo se corta una zanahoria?”. Termina, se limpia las manos, pone las rodajas en un bowl y deja los cabitos arriba de la tabla.
Lola es la hija de Diego Ruete (36). Su perfil de twitter lo define como educador, huertólogo, implementador de dispositivos y cocinero de ideas, entre otras cosas.
Pero en un orden más académico es educador preescolar y cocinero recibido.
En su casa de la calle Viejo Pancho, en pleno Pocitos, funciona Petit Gourmet, un espacio donde niños de entre 4 y 11 años ponen las manos en la masa.
Igual que Lola.

Desde hace 5 años, realiza talleres particulares de huerta y cocina. Son clases semanales de 2 horas a cargo de dos educadores y de edades variadas.
El trata de romper con la idea de las instituciones educativas de “producir en serie” y mezcla mayores y menores porque asegura que en las diferencias ganan todos. “Los grandes ayudan a los chicos, aprenden a colaborar y a ponerse en el lugar de ellos, los chicos aprenden de los grandes y ya no cometen los mismos
errores”
, explica. Eso sí, para cada edad tiene utensilios diferentes: “Tengo cuchillos de plástico, redondos, con y sin punta y filosos, según el alumno veo cuál le doy”.

Empezó a trabajar con niños a los 18 en el mismo colegio del que egresó y lleva la mitad de su vida haciéndolo, con algunos cortes que incluyen viajes por Europa y un par de años en José Ignacio donde trabajó en el renombrado restaurante Los Negros. De regreso volvió a dar clases en el Saint Brendan’s y desde 2011
es docente del Colegio Alemán, donde coordina actividades de cocina, huerta, plástica y carpintería con un grupo de extensión horaria. Su precoz iniciación
en la cocina se la debe en gran parte a su madre, también profesora, pero que pasaba de ollas y sartenes. A los 8 o 9 años decidió cambiar el reiterado menú
familiar y empezó a probar recetas.

Algunas de esas recetas se reflejan en los cursos de los pequeños gourmets.
Ellos reciben todos los materiales, gorros y delantales, un recetario con todo lo que hicieron y aprenden no sólo a cocinar, sino a tener paciencia, a manipular las herramientas con cuidado, a percibir y evitar riesgos, pero también manejan conceptos de matemática y química. Suena todo muy formal, pero el aprendizaje va de la mano de lo lúdico. “Mientras la receta se está haciendo o cuando algo está leudando, aprovechamos para jugar. También tenemos un horno de barro, la última clase de cada mes cocinamos pan y pizzas ahí; el fuego y el horno es algo majestuoso para los niños”, comenta. Pero el hit del curso es el día que toca tortilla. O tortilla voladora como le llama. Implica un proceso de cero. Se cosecha la acelga en la huerta, se lava, se pica con las manos, se rompe un par de huevos, se mezcla, se bate y se manda al sartén con aceite bien caliente. Y ahí entra la canción: “Tortilla voladora, tortilla voladora, 1, 2 y 3. Flying omelette, flying omelette, one, two, three. Cuando la canción termina, hago volar la tortilla y como la psicología inversa es fundamental en estos casos, les pido que no canten muy fuerte porque la tortilla puede quedar pegada en el techo, entonces cantan a los gritos”.

Diego calla y mira a Lola que juega a vaciar los bolsillos de su mochila. Encuentra dos cosas que definen a su padre: pedacitos de tizas y semillas de guayabo.

Por Ina Godoy

 
NOTA: Todas la fotos tienen derechos reservados de autor.
 
:: Cumple de Estrellas ::
:: cascanueces ::
:: krea ::
 
 
Términos y Condiciones I Contacto